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ABRAZA CUENTOS: EL OSO BENNY APRENDE A COMPARTIR

Precio Unitario:

$7.50

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Descripción:
Benny Era Un Pequeño Oso De Pelaje Marrón Claro, Con Ojos Brillantes Como Gotas De Café Y Una Sonrisa Traviesa Que Siempre Dejaba Ver Su Entusiasmo Por La Vida. Vivía En Un Acogedor Bosque De árboles Altos Y Prados Verdes Donde Los Pájaros Cantaban Canciones Que Parecían Saludar Al Sol Cada Mañana. Desde Que Abrió Sus Ojos Por Primera Vez, Benny Fue Curioso: Le Encantaba Explorar, Tocar, Observar, Preguntar Y —sobre Todo— Jugar Con Sus Juguetes Favoritos.

En Su Pequeña Casita En El Tronco Hueco De Un árbol Gigante, Benny Tenía Muchas Cosas: Bloques De Colores, Una Pelota De Rayas, Libros Con Brillantes Ilustraciones De Aventuras Imaginarias Y Un Montón De Peluches. Pero Entre Todos Esos Objetos, Había Una Pelota Azul Brillante Que Era Su Preferida En Todo El Mundo. Esa Pelota La Llevaba A Todos Lados: Al Desayuno, A La Siesta Y Hasta A La Cama Por La Noche.

Cada Mañana, Benny Salía Al Claro Del Bosque Con Su Pelota Azul. Rebotaba Con Fuerza Entre Los árboles, Riendo De Felicidad. Era Tan Emocionante Sentir Cómo La Pelota Volaba Por El Aire, Dejándola Saltar Y Girar Antes De Volver A Caer A Sus Pies. Ese Era, Sin Duda, El Mejor Momento Del Día Para Benny.

Una Soleada Mañana, Mientras El Canto De Los Pájaros Resonaba Como Una Sinfonía Alegre, Los Amigos De Benny Comenzaron A Reunirse Junto Al Estanque Del Bosque. Estaban Luna La Conejita, Con Sus Largas Orejas Blancas; Tito El Mapache, Siempre Curioso Con Sus Pequeñas Manos Inteligentes; Sofi La Ardilla, Veloz Como El Viento Entre Las Ramas, Y Max El Ciervo, Valiente Pero Tierno Con Todos.

—¡hola, Benny! —saludó Luna, Con Una Sonrisa Radiante—. ¿jugamos Hoy?

—sí, Sí —contestó Benny Con Emoción—. Pero Primero, Quiero Jugar Con Mi Pelota Azul.

Los Amigos Se Reunieron Alrededor De Benny, Ansiosos Por Participar. Aunque La Pelota Era Claramente El Juguete Favorito De Benny, Sus Amigos También Querían Jugar. Pero Benny, Al Abrazar Fuerte Su Pelota, Dijo - Con Voz Emocionada - Que Prefería Jugar Solo Por Un Rato.

Los Amigos Al Principio Esperaron Pacientemente, Observando Cómo Benny Rebotaba La Pelota Una Y Otra Vez. Su Entusiasmo Era Contagioso, Pero Pronto La Actitud De Benny Empezó A Cambiar.

Luna Dejó Caer Una Ramita Para Llamar La Atención De Benny:
—¿puedo Intentar Un Tiro?

—no —respondió Benny Con Firmeza—. Esta Es Mi Pelota. Yo Juego Primero.

A Medida Que Pasaban Los Minutos, Los Amigos Comenzaron A Sentirse Tristes. Sofi Giraba Sobre Sus Patas, Inquieta, Sin Atreverse A Pedir Turno. Tito Miraba Al Suelo, Con La Cola Moviéndose Lentamente. Max Se Sentó Bajo Un árbol, Mirando A La Distancia Con Una Expresión Melancólica.

Benny, Completamente Concentrado En Su Pelota, No Se Daba Cuenta De Cómo Sus Acciones Afectaban A Los Demás. Para él, Esa Pelota Era Lo Más Valioso De Su Colección, Y La Idea De Soltarla Por Siquiera Un Momento Le Resultaba Imposible.

De Pronto, La Pelota Azul Rebotó Con Demasiada Fuerza Y Rodó Hacia El Agua Del Estanque. Benny Corrió Tras Ella, Pero Al Intentar Atraparla, Resbaló Y Cayó Chocando Con La Hierba Húmeda. La Pelota Se Detuvo Suavemente En La Orilla, Brillando Al Sol.

Benny Suspiró Y Miró A Sus Amigos, Cuyos Rostros Reflejaban Preocupación Y —a La Vez— Una Pizca De Tristeza. Fue Entonces Cuando Luna Se Acercó Y, Con Voz Dulce, Dijo:

—benny, Entendemos Cuánto Te Gusta Tu Pelota… Pero Nos Gustaría Jugar Contigo También.

Benny Se Detuvo Un Momento, Pensando En Lo Que Ella Acababa De Decir. Sus Mejillas Se Sonrojaron Levemente, Y Su Corazón Se Sintió Un Poco Apretado. Nunca Antes Había Pensado En Cómo Se Sentían Los Demás Cuando él No Compartía.

Lentamente, Benny Se Levantó, Limpiándose El Polvo De La Caída. Miró A Cada Uno De Sus Amigos Con Ternura Y Comenzó A Entender Algo Importante.

—tienen Razón —dijo Con Voz Un Poco Tímida, Pero Sincera—. Lo Siento Si Los Hice Sentir Mal. Esta Pelota Es Especial Para Mí… Pero Ustedes También Son Especiales Para Mí.

Los Ojos De Sus Amigos Se Iluminaron Con Sonrisas. Luna Le Tendió La Zampa Para Ayudarlo A Ponerse De Pie; Tito Se Acercó Con Una Sonrisa Tímida; Sofi Dio Una Voltereta De Alegría Y Max Ladeó La Cabeza Con Una Expresión Amable.

—¿quieres Que Juguemos Todos Juntos? —preguntó Tito.

—sí —respondió Benny Con Una Brillante Sonrisa—. Vamos A Jugar Todos Juntos Con La Pelota Azul.

Los Amigos Formaron Un Círculo. Benny Sostuvo La Pelota Con Cuidado, Pero Esta Vez No La Abrazaba Con Fuerza; La Colocó Suavemente En El Centro Del Grupo. Compartir Esa Pelota Significó Abrir Un Nuevo Capítulo En Su Amistad.

Primero, Jugaron A Pasarse La Pelota De Uno A Otro. Cada Uno Tenía Su Turno Para Rebotarla, Lanzarla Suavemente Y Reír Cuando Alguien Lograba Encestarla En Un Pequeño Aro Hecho De Ramas. Hubo Risas, Gritos De Alegría Y Aplausos Espontáneos Cuando Sofi Hizo Un Tiro Especialmente Bueno.

Después Inventaron Juegos Nuevos: Uno Donde Cada Amigo Contaba Un Chiste Antes De Pasar La Pelota; Otro Donde Había Que Decir Algo Bueno De La Persona Que Recibía La Pelota Antes De Lanzarla. De Pronto, La Pelota Azul Se Había Convertido En Un Símbolo De Unión, Diversión Y Cariño Entre Todos Ellos.

La Tarde Se Tornó Dorada Bajo La Luz Del Sol Que Bajaba Lentamente, Pintando El Claro Del Bosque Con Tonos Cálidos. Los Pájaros Comenzaban A Cantar Melodías Dulces Para Despedir El Día. Los Amigos, Cansados Pero Felices, Se Sentaron Alrededor De La Pelota.

—gracias Por Jugar Con Nosotros —dijo Max Con Voz Tranquila—. Fue Muy Divertido.

—sí —dijo Sofi Con Una Sonrisa Radiante—. Me Encanta Jugar Juntos.

—y Ahora —añadió Tito—, Podemos Inventar Más Juegos Durante Toda La Semana.

Benny Observó A Cada Uno De Ellos Con Ojos Brillantes. Su Corazón Estaba Lleno De Alegría Y Gratitud. Ese Día Aprendió Algo Que No Olvidaría Jamás: Compartir No Significaba Perder Lo Que Uno Ama, Sino Multiplicar La Felicidad Al Ofrecerlo A Quienes Uno Aprecia.

—gracias A Ustedes —respondió Benny Con Sinceridad—. Aprendí Algo Importante Hoy. La Pelota Me Gusta Muchísimo… Pero Jugar Con Ustedes Es Aún Mejor.

Sus Amigos Lo Abrazaron Con Cariño, Y Juntos Regresaron A Sus Casas Cuando El Sol Se Ocultó Completamente. Bajo El Cielo Estrellado, Cada Uno Regresó A Su Hogar Con El Corazón Lleno De Recuerdos. La Pelota Azul Brillaba Bajo La Luz De La Luna, Recordándoles Las Risas Compartidas Y La Felicidad De Estar Juntos.

Esa Noche, Al Acostarse, Benny Pensó En Todo Lo Que Había Pasado. Recordó Cómo Se Había Sentido Primero Aferrado A Su Pelota, Luego Triste Al Herir A Sus Amigos Sin Querer, Y Finalmente Lleno De Alegría Al Decidir Compartir Y Jugar Juntos. Cerró Los Ojos Con Una Sonrisa, Listo Para Soñar Con Nuevas Aventuras Y Juegos Que Mañana Podría Inventar Con Sus Amigos Del Bosque.

Y Así, En Aquel Bosque Lleno De Risas, Melodías De Pájaros Y Luz De Estrellas, Benny Y Sus Amigos Vivieron Muchas Más Aventuras Que Fortalecieron Su Amistad, Enseñándoles Que Compartir No Solo Hace Felices A Los Demás… Sino Que Hace Crecer El Corazón De Quien Comparte.
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Código: 119799
Autor: Vv.aa
Editorial: Pluton Kids;
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